El zorro intruso

En un extenso artículo publicado recientemente, Ben Francis, uno de los desarrolladores de Firefox OS, cuenta la historia del fallido plan de Mozilla de construir un sistema operativo para dispositivos móviles. Una breve historia que duró cinco años, durante los cuales fue testigo de todas las circunstancias que sucedieron en torno a este ambicioso proyecto.

Explica Ben que el sistema poseía una serie de cualidades que «le hicieron ganar un apoyo sin precedentes de la industria móvil» y «grandes corporaciones de telecomunicaciones». Por ejemplo, se trataba de un sistema operativo móvil «abierto y simple basado en HTML5», construido «desde cero a partir de Gecko» -el motor del navegador Firefox- y con «características innovadoras». Todo ello y más hicieron posible que se pudiera «lanzar con éxito 20 dispositivos» con dicho sistema «en más de 30 países»; y que se movilizara «a la comunidad de Mozilla para ayudar a organizar fiestas de promoción y crear campañas de mercadotecnia y valor de marca».

promoción Firefox OS

Acto de promoción en Madrid

Aunque también reconoce los fallos que se cometieron y provocaron -en su opinión- el fracaso del proyecto: pretender imitar «lo que ya existía» en vez de orientarse hacia «algo más simple, único y centrado en la web», lanzarse a una «carrera por llegar al mercado» copiando «el modelo de tienda de aplicaciones con aplicaciones empaquetadas», centrarse «demasiado en el lado del cliente en lugar del lado del servidor de la pila de la web», cambiar a «una estrategia para competir principalmente en el precio» tras percatarse de que el software «de ‘código abierto’ por sí mismo no vende» o sufrir de una «falta de liderazgo y dirección del producto después del lanzamiento inicial», entre otros fallos.

Arquitectura Firefox OS

Arquitectura de Firefox OS

Pienso, modestamente, que todo esto es más simple que lo que plantea el tal Ben Francis. Que no es necesario perderse en recovecos tecnológicos o empresariales para tratar de entender por qué Firefox OS no se abrió paso como sistema operativo de móviles y tabletas. Un mercado de software que está dominado desde hace años por dos gigantes tecnológicos, Google y Apple, que, a través sus sistemas iOS y Android, acaparan el 99,3% de los terminales inteligentes. Y poco se puede hacer para tratar de introducirse en medio de ese duopolio de facto; poseer el control de tantos millones de dispositivos en todo el mundo concede a dichas corporaciones (muy especialmente a Google) un poder y una influencia tales, que dudo mucho que estén dispuestas a perder tan fácilmente esa posición dominante. Ni siquiera Microsoft, desde hace décadas el principal y preponderante proveedor de sistemas operativos para ordenadores, ha conseguido, después de intentarlo durante años, hacerse un hueco en este competido mercado del software para listófonos con su ¿Windows Phone? (o como demonios lo llamen ahora 😡 ), el cual solo alcanza a obtener un exíguo 0,3% de cuota de mercado (y bajando).

Escritorio Firefox OS

Escritorio Firefox OS

Aunque nunca he tenido la oportunidad de probar Firefox OS, no me cabe ninguna duda de que no tendría nada que envidiar a los otros sistemas. Pero si algo hemos aprendido después de más de 30 años de expansión de la informática doméstica, es que no siempre triunfa lo mejor ni fracasa lo peor (ahí están Windows y GNU/Linux); en cambio, sí es más habitual que triunfen los que llegan primero. Por añadidura, si no se tiene detrás a una corporación de peso ejerciendo un cierto influjo sobre los fabricantes de hardware, la misión se vuelve más difícil todavía.

Y, por otra parte, hay otro factor que afecta negativamente a la libre competencia (llamémosle así) en el mercado de los sistemas móviles: los teléfonos inteligentes no son como los ordenadores 1, en el sentido de que éstos vienen con sistemas operativos pre-instalados fácilmente sustituibles por otros, bastan unos mínimos conocimientos para hacerlo (incluso para probarlos sin instalarlo); por contra, en un móvil no resulta tan sencillo, no ya instalar otro sistema diferente, sino instalar una versión distinta del sistema que trae de fábrica.

evolucion sistemas móviles

Cuota de mercado de sistemas móviles

Aparte de eso, está el hecho de que cada dispositivo concreto necesita una compilación específica de cada sistema y cada versión. Con todo esto quiero indicar que si un terminal se vende, por ejemplo, con Android o Windows Phone, resulta más bien laborioso instalarle otro sistema distinto (y suponiendo que fuese posible), aún cuando se tratase de Firefox OS. También habría que considerar la predisposición de los desarrolladores de aplicaciones a crear versiones para un nuevo sistema del cual se desconocía su evolución y su nivel de aceptación en el mercado.

Termina el artículo de Ben Francis con un ejercicio de arrepentimiento, describiendo las modificaciones que llevaría a cabo en el proyecto si tuviera la oportunidad de volver a empezar. Pero, a toro pasado, es muy fácil proponer soluciones. Y aunque pudiera satisfacer sus deseos de aplicar tales cambios, tampoco creo que Firefox OS tuviera éxito. Me temo que era muy difícil tratar de colar al zorro de fuego en ese coto casi privado.


  1. Aunque posean arquitecturas de hardware y software bastante similares
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