Agonía de una muerte barruntada

Que el advenimiento de la red de redes y los primeros diarios digitales fue el preludio del declive de la prensa de papel, es algo que nadie pone hoy en duda; ni tampoco lo pusimos en duda aquellos que descubrimos, en su momento, las posibilidades que tenía la WWW 1. Que la decisión, por parte de las editoriales mediáticas, de comercializar sus ediciones de papel en formato PDF, a través de sus sitios web, o mediante kioscos virtuales, junto con la eclosión de las descargas e intercambios de ficheros en Internet a través de diversos métodos, era un presagio de la muerte de la prensa de papel, es algo que casi nadie que esté metido de hoz y coz en el mundo tecnológico (y sepa de qué va esto) pone en duda. Empezando por las propias editoriales, que, tras tomar esa arriesgada decisión, llevan tiempo planteándose dejar de imprimir publicaciones y centrarse únicamente en las ediciones digitales.

imprenta periodicoPero el principal motivo de esta decadencia anunciada no es la piratería de publicaciones impresas, por más que los editores se empeñen en criminalizarla. Llevamos algunos años asistiendo a la persecución que están llevando a cabo esos editores (asociados en torno a la AEDE) contra quienes utilizan Internet para difundir libremente (y gratuitamente) sus periódicos y revistas en formato digital. Las consecuencias de esa lucha son bien conocidas por los que seguimos la actualidad: cierre de YouKioske (y otras similares) y acciones judiciales contra sus responsables, imposición de un canon digital a los agregadores de noticias 2 (provocando el cierre de Google News) o el bloqueo del canal @kioskototal en la aplicación Telegram. Una lucha contra molinos de viento que, en parte, ha dado algunos frutos: ahora es imposible leer o descargar periódicos y revistas a través de YouKioske (que desapareció) ni a través del susodicho canal de Telegram.

Canal Telegram

Canal ‘Kiosco Silver’ de Telegram

El problema es que pretender impedir, o al menos controlar, la libre circulación de información y conocimientos por Internet, es como tratar de ponerle puertas al campo. O sea, una misión harto complicada. Y por cada batalla ganada, por cada cierre decretado, surge un nuevo foco de conflicto a causa de algún nuevo medio de difusión de contenidos, ya sea un sitio web, servidor público de ficheros, canal, aplicación o cualquier otro método rocambolesco. Y eso es lo que está pasando ahora; y de nuevo en Telegram. Ya que, recientemente, he podido constatar la existencia de un canal denominado Kiosco Silver, en el cual se distribuyen ficheros en formato PDF que contienen ediciones en papel de periódicos y revistas españolas y de otros países. ¿Hasta cuando podrán seguir haciéndolo?, pues hasta que alguien de la AEDE lo descubra e inste a Telegram al cierre de dicho canal. Suponiendo que no lo hayan descubierto ya. Lo llamativo del asunto es que, según se puede comprobar mirando su contenido, esos ficheros PDF han debido ser adquiridos legalmente a las editoriales que los publican, a través de algún kiosco virtual o de la propia web de la edición digital. No parecen producto de haber sido escaneados de manera churretosa. Por tanto, las propias editoriales contribuyen, de algún modo, a facilitar el trabajo de difundir ilegalmente sus cabeceras.

Todo esto me lleva a concluir que el proceso de transición de lo impreso (o ‘analógico‘) a lo digital en el sector de los medios de comunicación escritos (proceso que afecta también a la radio y la televisión) está resultando traumático, y que esas empresas editoriales están asimilando bastante mal la competencia -absolutamente libre y leal- que se están encontrando tras instalarse en Internet, donde existen ciento y la madre de diarios, periódicos y panfletos digitales (que de todo hay) compitiendo en igualdad de condiciones. Quizás por ese motivo se aferran con tanto ahínco al privilegio de poder seguir publicando en formato papel; algo que, por otra parte, está dejando de ser un negocio para convertirse en una ruina. Y no precisamente por la distribución ilegal (que lo es) que ejerce el pirateo, sino porque cada vez somos menos los que deseamos conocer las noticias del día anterior, y preferimos la inmediatez de saber lo que acaba de ocurrir, y al momento, si es posible. Pero esa es otra historia que dejaré para otro artículo.


  1. O Web, para abreviar. Traducida como Malla Máxima Mundial, según propuso en su día el Instituto Cervantes. 
  2. Sitios web o aplicaciones que reproducen el contenido de las noticias que se publican en diarios digitales o ediciones digitales de la prensa tradicional, haciendo innecesario acceder a los propios sitios web de tales periódicos para leer sus noticias. 
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Un comentario en “Agonía de una muerte barruntada

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